A las doce pasado el meridiano cero, terminan las jornadas y comienzan unas nuevas. Y sucede que las vidas también tienen medias noches seguidas de algunas madrugadas. Y las naciones, y las civilizaciones, y las eras. Yo estoy en medianoche de todo y quiero contarlo en esta bitácora.
En el retiro de no hacer nada hay una medianoche y un comienzo; y la hay en el final de una relación que no funcionó (¡otra de tantas!) y en el regreso de las ilusiones a las que derrotó la verdad. A las 12 p.m. termina todo y aún no ha comenzado nada. Es un segundo de suspenso. Yo estoy inmerso en él.
¿Es éste un segundo sombrío? ¿Y quién dijo eso? Puede ser sombrío y puede ser luminoso. O se extiende la noche en madrugada insomne, o raya el nuevo día con color alegre. Pero hay un inconveniente: eso no depende de Usted, ni de mí, sino de muchos. Allí intervienen pasiones, envidias, intereses, brujería, rencores; es decir, la maldad humana y pocas veces la bondad. Todo entonces es incertidumbre a las 12 p.m.
Eso sí: el fin no discrimina. Terminan las relaciones que envenenan pero también se mueren los perritos buenos. Eso es injusto. Debería cesar lo que causa daño pero no lo que da alegría. Pero no, así no funciona. Por eso se está muriendo "Nerón". Llegó a sus 12 p.m. y alargó mi nochemala. Q.E.P.D Que tenga una feliz alborada en el cielo que le toque! La nuestra fue una formidable amistad.
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